© Guardia Civil

¿Dónde encontrar un consuelo a la altura de ese dolor?

La comunidad española del movimiento de CL invita a celebrar gestos de oración por las víctimas del accidente ferroviario que tuvo lugar este domingo en Córdoba y a retomar ciertas palabras que ayuden a estar delante de lo sucedido

Ante las escalofriantes imágenes del accidente de tren en Córdoba, que ha conllevado la trágica muerte de decenas de personas, es conveniente que nos hagamos la misma pregunta que planteó don Giussani en un artículo en el Corriere della Sera al conocer la noticia de la desintegración del transbordador espacial Columbia en el año 2003: «Con todo lo que sucede, ¿es justa la vida? Si no respondiésemos, todo acabaría en desesperación, como si la misma tragedia sucediese mil veces al día, dejando a millones de personas sin salida».

El periodista Pedro Cuartango constata hoy en ABC que «todo se acaba en un instante por unos hechos que suceden de forma totalmente imprevisible. Un minuto antes del accidente, ninguna de las víctimas podía pensar que ese sería su último viaje en tren y que su vida estaba a punto de acabar. (...) Lo que pretendo subrayar es el misterio que subyace en toda existencia humana y su carácter precario: todo lo que es puede dejar de serlo. Un delgado hilo nos mantiene vivos».

«La tragedia ferroviaria en Adamuz siembra hoy de dolor y de preguntas toda nuestra vida compartida», afirma José Luis Restán en COPE. «Un acontecimiento así plantea con toda su crudeza la exigencia de un significado bueno para nuestra vida, y podemos pensar que el afecto, la solidaridad y las palabras de consuelo resultan demasiado insuficientes, impotentes frente al tremendo dolor de las familias golpeadas». Y retoma la pregunta que el papa León XIV planteaba hace pocos días tras la tragedia de Suiza en la que murieron decenas de jóvenes en una fiesta de fin de año: «¿Dónde encontrar un consuelo que esté a la altura de ese dolor, que no se reduzca a palabras vacías y superficiales, sino que reavive la esperanza?».

Giussani responde con claridad en el texto citado, titulado “Moisés y el Columbia. Reflexión religiosa sobre una tragedia de la modernidad: «Solo la cruz de Cristo puede explicar y dar razón de todo lo que ha sucedido. Su muerte es la respuesta que Dios da a nuestros límites e injusticias. Fallarían las razones, faltaría una explicación adecuada si no existiese Cristo. Él marca la extrema victoria de Dios sobre la realidad humana. Pase lo que pase, la “misericordia” está en el trasfondo de todo lo humano. La misericordia: Dios vence el mal dentro de la historia con el bien, con una positividad que ofrece sentido a todo lo que sucede».